Espiritualidad, paz y fraternidad

Revivimos el espíritu interior que inspiró la obra de Gaudí.

Este pilar invita a mirar hacia adentro y reconectar con lo esencial, dentro de nosotros y más allá de nosotros. La espiritualidad que inspira el Movimiento Gaudí no se arraiga en dogmas, sino en una actitud abierta y sincera de búsqueda interior, de conexión con el misterio de la vida, con la naturaleza, con la dimensión universal de la existencia.

Creemos que la paz interior no es un objetivo a conseguir, sino una calidad natural del ser humano cuando se libera del ruido externo y de la confusión interna. Esta paz emerge cuando cultivamos la escucha, la presencia y la introspección –y cuando reconocemos que lo sagrado no está lejos, sino que habita también en lo cotidiano.

Pilar de la Espiritualidad, paz y fraternidad

Compromiso con el mensaje evangélico

Un compromiso inspirado en los valores transformadores del Evangelio, vividos de forma abierta y no dogmática.

  • Defensa de los derechos de los pobres y necesitados, y apoyo a las instituciones que los atienden.

  • Austeridad, sencillez y humildad en el comportamiento.

  • Confianza en la providencia divina.

  • Disponibilidad para participar en actividades del Movimiento Gaudí que ayuden a los demás.

  • Profundización del mensaje evangélico —desde una perspectiva abierta y no dogmática— en los aspectos que puedan ser válidos para el conjunto de la sociedad, sean creyentes o no, con formación religiosa o sin ella, de una confesión u otra, tanto en nuestro país como en otros lugares del mundo.

  • Para los cristianos, hacer de la oración y, en particular, de la celebración eucarística un eje fundamental de actuación, para dar gracias y pedir fuerzas para hacer avanzar el Movimiento Gaudí en todas sus dimensiones.

  • Incardinación en la realidad y problemática de la Iglesia local y universal.

  • Entender la Iglesia Universal como la suma de las Iglesias locales, inmersos en la lengua, la cultura y la historia de cada pueblo.

  • Promover una Iglesia arraigada, abierta y viva, que refleje la identidad del pueblo al que pertenece.

  • Impulsar que, en la Iglesia Católica:

    • Los nombramientos episcopales se realicen escuchando las recomendaciones de las parroquias.

    • Se reconozcan dos opciones para el ministerio ordenado: presbíteros célibes y presbíteros casados.

    • Las mujeres estén presentes en todos los ámbitos de la Iglesia, también en el ministerio ordenado.

    • Las jerarquías eclesiásticas de diócesis de naciones sin estado se identifiquen con la problemática existente y defiendan los derechos del pueblo, conociendo y difundiendo la Doctrina Social de la Iglesia sobre nación y estado.

    • En estados plurinacionales, se evite que los medios de comunicación de la Iglesia sean utilizados para apoyar el proyecto asimilador del nacionalismo mayoritario.

    • En estados plurinacionales, cada pueblo diferenciado disponga de su propia Conferencia Episcopal.

  • Establecer acuerdos de colaboración y fraternidad con otras confesiones religiosas, empezando por las cristianas.

Ámbitos de acción relevantes:

  • Ámbito de proyección del Evangelio

  • Ámbito de asuntos socioreligiosos

  • Ámbito de diálogo interreligioso

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